He salido sin teléfono, ya sabes, para despejarme. Me había quedado dormido en el sofá, serían las cinco, y cuando he abierto los ojos ya era de noche. Odio la sensación de despertar a oscuras, la luz de la tele no cuenta, no es de verdad. Así que he necesitado salir, por lavarme esa sensación de tiempo que se escapa. Y afuera las calles me han parecido un decorado, los tipos que me cruzaba, extras de superproducción, disfrazados, maquillados, como si todo fuese de cartón y detrás de los muros no existiesen salones, ni dormitorios, ni cuartos de baño. Como en aquella peli del actor que me da náuseas, pero sin que yo fuese el protagonista, si no alguien que ha equivocado el plató de rodaje.
Supongo que nada me parece de verdad si no estás, o simplemente es un hecho científico que algunas neuronas se me están desconectando.
Ni siquiera se me ha ocurrido murmurar la palabra huída, por el simple hecho de que no la seguiría un contigo.
Pronombres precedidos de preposición... puto idioma.
Así que he ido al chino a reponer la reserva de cerveza y, de camino, he buscado en cada esquina las oportunidades perdidas. Ya no soy así, estoy en pleno deshielo, pero estamos en enero, joder, tengo derecho a un poco de nostalgia, y han cerrado el cine al que nunca llegamos a entrar.
Debe de ser que todos se han enterado.
He pasado de largo la biblioteca, el cajero y la panadería. Pero me ha dado por parar un segundo delante del sitio donde me tatué el hombro hace un año, tratando de encontrar el motivo, saber por qué no me dolías tanto si tampoco estabas. Me empapé aquella noche, ¿sabes? Diluviaba al salir, me dolía el brazo, estaba congelado, y tuve que buscar una puta farmacia de guardia para comprar la pomada. Pero tú no me dolías... y tampoco estabas.
No sé si es pena, algo de rencor, o que se me ha olvidado presionar el stop y llevo toda la tarde rebobinando. Te quiero, es cierto, pero no me haces falta para vivir... eso son cincuenta euros de psicólogo.
Ahora, después de esta cerveza, pienso salir a cenarme cualquier lengua que me cuente que no tiene nada que ver contigo, y esté sostenida por un buen par de piernas.
A no ser que hoy
te dé por escucharte los ojos al espejo,
y deje de necesitar tratamientos de choque.
sábado, 10 de enero de 2015
Con la tecnología de Blogger.



0 comentarios:
Publicar un comentario