jueves, 20 de septiembre de 2018

Deseo

Dime que miente el camino,
que es un engaño el aire
que se mezcla con la sangre en los pulmones,
que no soy yo.

Que soy grande y de ceniza,
que me desharé con el tiempo,
recorrido miserable,
traje de noche y gala
exento de resurrección.

Dime que no existe memoria que me recuerde,
desnúdame el deseo de la persistencia
y déjalo caer.

Líbrame de la codicia del que busca,
del que yace
tendido sucio en el colchón
en huida perenne del olvido.

Déjame ser nada,
una muesca,
un arañazo accidental,
barro inútil
en el borde del sendero.



Recurrente camino a casa

Se me prohíbe, quizá,
La asunción de la derrota,
La débil rendición,
El salvoconducto,
El estraperlo de finales que sacian
Como una sopa caliente el invierno.  

Me persiguen, quizá, 
Ciertas anomalías de tiempo,
Sabuesos, 
Capillas en madrugada
Velando armas de hueso. 

¿No es este mi camino a casa?

Resuena el tambor de mis talones
Sobre fachadas, 
Capaciegos, 
Bibliotecas, 
Figuras de bronce. 

Los automóviles me rompen el silencio. 

Y yo camino,
Madrid, 
Obstruido en tus calles adúlteras,
Mías
O del rastro de cualquiera. 


lunes, 3 de septiembre de 2018

3 de septiembre

Moriré esta noche, de nuevo,
la razón
se extinguirá por unas horas.

Durante un breve intervalo
será mi ausencia la que camine.

Mientras tanto,
con un asentimiento leve,
cómplice,
rotará el ser inconsistente de los otros.

Dormiré sin saber lo que me espera
atrapado en esta rutina del miedo.

Me arrodillaría por el vacío, lo juro,
por un sueño estéril,
por la nada,

por el retraso negligente de la pesadilla,
de lo conocido,

hasta despertar.

















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