Somos idiotas,
todos.
Cuando se trata de echar un polvo,
en un instante somos Tarzán sin taparrabos,
cuando se trata de follar,
la ropa es un enfermo terminal.
Viva la eutanasia.
Pero cuando hay latidos
que no sólo bombean sangre,
si no tiras de papel arrancadas de la pared,
somos unos cobardes.
Como si yo no fuera a ser libre
recontando los dedos de tus pies sobre un colchón caliente,
como si fuéramos náufragos
con muros de la vergüenza
rodeando nuestra puta isla.
Como si ser fuera un secreto.
Yo no quiero tus alas,
te confundiste de razón.
Equivocaste el mapa,
como si no fuera capaz de soportar tu yo sin mí,
que es el que me vuelve jodidamente loco.
Como si un te quiero
fuera un maldito anacronismo
que encadena la vida
a una sola habitación.
Sólo quería acompañarte,
encenderle una vela a tus vacíos,
que me buscaras a la menor ocasión,
la exclusiva de tus miedos,
de tu cama...
Te equivocaste de razón.
Con la tecnología de Blogger.



0 comentarios:
Publicar un comentario