Salud, Madrid,
útero infértil,
despliegue de soledad,
madre de hijos grotescos.
Me refugio en tus tripas
de ti.
Tu alacena contiene
cadáveres como alimento,
la leche blanca de lo enfermo.
Te camino,
te rezo,
te alejo.
Salud, Madrid,
útero infértil,
despliegue de soledad,
madre de hijos grotescos.
Me refugio en tus tripas
de ti.
Tu alacena contiene
cadáveres como alimento,
la leche blanca de lo enfermo.
Te camino,
te rezo,
te alejo.
Pesan
como un bosque tras la tala
las memorias que conservo,
la ropa consumida,
la estancia ventilada.
Amanezco
liberado tras el vaso de la rabia,
y pesan
las velas que recojo ya en el puerto,
ser desnudo,
viajero con el filo al descubierto,
jinete incapaz
a lomos del potro del tiempo.
Pesan.
Goleta recia,
velas de cuchillo,
garganta,
que ya llego.
Se esconden,
putas tras las cortinas,
las palabras.
Me niegan
el sustento la muerte la savia.
Yacen
en el salón sus restos
su saliva sus bragas
el odio,
por el suelo,
por las tablas.