Atiborrado de espinas
como un campo ya recogido,
como una esquela
a la puerta del teatro,
amaneceré mañana.
Abrigado con tus restos,
saldré.
No notarán la carcoma,
el laberinto tenue
bajo la mejilla
ni tu presencia en cueros,
esa existencia de sable
junto a mis pies.
sábado, 30 de noviembre de 2019
Licuación
Me mudo en materia prima,
es una ligera niebla,
caligrafía que tiembla,
una muerte que camina.
es una ligera niebla,
caligrafía que tiembla,
una muerte que camina.
Bajando la calle Toledo.
A este lado de la ciudad
existen alambiques que destilan
recuerdos de monte,
de rodillas desconchadas,
de luces en vela
para dormir.
Hay gatos que se acuestan,
una cuña de queso
para la cena
y manos que envejecen
y una intención minúscula
y un hombre, a veces,
obstinado
en permanecer.
existen alambiques que destilan
recuerdos de monte,
de rodillas desconchadas,
de luces en vela
para dormir.
Hay gatos que se acuestan,
una cuña de queso
para la cena
y manos que envejecen
y una intención minúscula
y un hombre, a veces,
obstinado
en permanecer.
Nota vigésimo tercera
Te recuestas al borde del olvido,
sobre el filo imposible que propicia el corte
entre la eternidad
y la nada.
Mujer de pies lacerados,
imagen constante,
decide ya.
Posible es la barra de este bar
o el vómito.
sobre el filo imposible que propicia el corte
entre la eternidad
y la nada.
Mujer de pies lacerados,
imagen constante,
decide ya.
Posible es la barra de este bar
o el vómito.
Nota vigésimo segunda. Justo antes del apagado.
Es esquivo lo ausente,
se busca con el cuello almidonado,
con el ligero pesar del que necesita,
con la borrachera elegante
y desvalida de la cerveza.
Se presenta lo ausente
incomodado por la insistencia
y se le abraza
como al amigo al que ya
no se reconoce.
se busca con el cuello almidonado,
con el ligero pesar del que necesita,
con la borrachera elegante
y desvalida de la cerveza.
Se presenta lo ausente
incomodado por la insistencia
y se le abraza
como al amigo al que ya
no se reconoce.
Nota vigésimo primera
Habitante somnoliento,
insípido animal
dueño de una forma regalada,
me acuesto aturdido hoy.
Se me deforma lo lejano,
se me confunde su límite,
se me cambia cada punto
por una mancha.
Trato de girarme
pero noto, cada vez,
una indudable punzada
en la raíz del cuello.
insípido animal
dueño de una forma regalada,
me acuesto aturdido hoy.
Se me deforma lo lejano,
se me confunde su límite,
se me cambia cada punto
por una mancha.
Trato de girarme
pero noto, cada vez,
una indudable punzada
en la raíz del cuello.
Nota vigésima. Bajo la cúpula infame del regreso.
Mi cráneo me retiene,
inhóspito y blanco bajo la carne
y los fluidos
y el engrudo incoloro
que se empeña en dirigirme.
Pero anduve otro lugar
anoche.
Persiste un ligero rastro de tu presencia,
una marca olfateada en el barro,
una cocina cubierta de puchero,
una pátina joven
de tu cuerpo.
inhóspito y blanco bajo la carne
y los fluidos
y el engrudo incoloro
que se empeña en dirigirme.
Pero anduve otro lugar
anoche.
Persiste un ligero rastro de tu presencia,
una marca olfateada en el barro,
una cocina cubierta de puchero,
una pátina joven
de tu cuerpo.
Decapitada
Las puertas están dormidas,
no hay salida
ni una deuda que herrar
ni montura fiel que me sostenga.
Me duelen las uñas de ser,
el deseo añejo
por las hazañas de Medusa.
Hablo un idioma desconocido,
grafía exenta de consentimiento,
vacuo arsenal
que no hiere siquiera.
Y así me tumbo,
apoyando atento
la carne que me conserva.
no hay salida
ni una deuda que herrar
ni montura fiel que me sostenga.
Me duelen las uñas de ser,
el deseo añejo
por las hazañas de Medusa.
Hablo un idioma desconocido,
grafía exenta de consentimiento,
vacuo arsenal
que no hiere siquiera.
Y así me tumbo,
apoyando atento
la carne que me conserva.
Nota milésimo tercera. Desde aquí.
Queda de mí
un tugurio embotellado,
una colcha en beige
a medida del anonimato,
postales de montaña,
un par de gatos
y páginas preñadas
y cajas de cartón
traicionando a la jauría de la nada
y yo
amortiguado por el tiempo,
sujeto en el colchón,
amordazado,
anocheciendo.
un tugurio embotellado,
una colcha en beige
a medida del anonimato,
postales de montaña,
un par de gatos
y páginas preñadas
y cajas de cartón
traicionando a la jauría de la nada
y yo
amortiguado por el tiempo,
sujeto en el colchón,
amordazado,
anocheciendo.
Nota milésimo segunda. Autorretrato.
Tus dimensiones menguan
en este vientre de ciudad.
Se degradan tus pieles
a la par que sus cementerios.
Yacen en nichos,
tan pulcros,
los retazos de tu miseria.
Impide el avance la certeza
con su vestido de novia,
inmaculada,
virgen,
sin cortinas rasgadas
en la estrechez de la calma.
en este vientre de ciudad.
Se degradan tus pieles
a la par que sus cementerios.
Yacen en nichos,
tan pulcros,
los retazos de tu miseria.
Impide el avance la certeza
con su vestido de novia,
inmaculada,
virgen,
sin cortinas rasgadas
en la estrechez de la calma.
Presencia
Abrigo una escalera
mientras duermo,
retuerzo mi cansancio
en un filo que asciende
al soñar.
Algo golpea la puerta
cada madrugada,
un terror antiguo,
encorvado apenas,
que camina.
mientras duermo,
retuerzo mi cansancio
en un filo que asciende
al soñar.
Algo golpea la puerta
cada madrugada,
un terror antiguo,
encorvado apenas,
que camina.
Artículos
Oh, fuente de bambú,
retazo de oriente,
continua y poliédrica,
barata...
Me diriges hacia la meditación
entre las paredes de mi piso
alquilado y nefasto,
occidental,
caucásico.
Trato de protegerte, lo juro,
de los picos de tensión,
del óxido,
pero he de confesar,
acuático demiurgo, que yo,
viajero indigno,
te cambio a menudo
por la borrachera.
retazo de oriente,
continua y poliédrica,
barata...
Me diriges hacia la meditación
entre las paredes de mi piso
alquilado y nefasto,
occidental,
caucásico.
Trato de protegerte, lo juro,
de los picos de tensión,
del óxido,
pero he de confesar,
acuático demiurgo, que yo,
viajero indigno,
te cambio a menudo
por la borrachera.
Vinilo
Caruso me observa,
esculpido en imagen,
desde la portada.
Apenas puedo escucharte, Caruso,
más allá de la estática,
del disco que gira,
de la aguja,
apéndice maldito,
extensión fálica y necesaria
para la música.
Te esfuerzas, lo sé,
vives minúsculo entre los surcos,
me hablas
desde tu escondite,
desde tu epopeya,
mensajero irreductible
de todo lo que me falta.
esculpido en imagen,
desde la portada.
Apenas puedo escucharte, Caruso,
más allá de la estática,
del disco que gira,
de la aguja,
apéndice maldito,
extensión fálica y necesaria
para la música.
Te esfuerzas, lo sé,
vives minúsculo entre los surcos,
me hablas
desde tu escondite,
desde tu epopeya,
mensajero irreductible
de todo lo que me falta.
Nota milésimo primera. Arrojar cuidadosamente.
Esta pulsión que me empuja arrogante,
que te saca a empellones
desde la barriga.
Mujer de escayola,
magma,
niebla,
carne inaudita
para mis animales.
que te saca a empellones
desde la barriga.
Mujer de escayola,
magma,
niebla,
carne inaudita
para mis animales.
Veintinueve de octubre
Fauces de asfalto,
no me purifican las sobras de octubre
ni el alquitrán
ni el ajetreo derrotado de las palabras.
Tiene tu nombre un aroma de resto,
de óbito,
y seré calumniado en tu recuerdo
si persisto de veras,
como el cadáver degollado
y a ratos digno,
de tu ratonera.
no me purifican las sobras de octubre
ni el alquitrán
ni el ajetreo derrotado de las palabras.
Tiene tu nombre un aroma de resto,
de óbito,
y seré calumniado en tu recuerdo
si persisto de veras,
como el cadáver degollado
y a ratos digno,
de tu ratonera.
A la juventud española, con inquina.
Gritad, malditos,
país de necios,
cachorros miserables
de la desmemoria, gritad,
con el puño en alto,
con la mano extendida.
Guían los falsos profetas
sólo hacia el desierto,
seguidles,
infantes del culo caliente,
del vientre alimentado, gritad,
farsantes de la tragedia,
que no conseguiréis torcer
la calma de mi guerra.
país de necios,
cachorros miserables
de la desmemoria, gritad,
con el puño en alto,
con la mano extendida.
Guían los falsos profetas
sólo hacia el desierto,
seguidles,
infantes del culo caliente,
del vientre alimentado, gritad,
farsantes de la tragedia,
que no conseguiréis torcer
la calma de mi guerra.
Nota trigésimo quinta
Como enajenado vuelvo,
irresponsable mártir,
a tu suburbio.
¿Por qué?
Está callado Madrid,
duerme la existencia,
agitan los cuerpos que ignoro
sus manos
sobre el abismo.
Y tú regresas con el silencio,
inesperada,
muestra de la traición ebria
de todo lo inconcluso.
irresponsable mártir,
a tu suburbio.
¿Por qué?
Está callado Madrid,
duerme la existencia,
agitan los cuerpos que ignoro
sus manos
sobre el abismo.
Y tú regresas con el silencio,
inesperada,
muestra de la traición ebria
de todo lo inconcluso.
Tabiques
Fotos que ocultan mi pared,
segundos estáticos,
carteles de cine que esconden
los desperfectos,
es mi casa el museo de lo distante
o de lo imaginado.
Poco queda
para mí.
Menguaste hasta el papel,
se diluyó tu cuerpo
en la boca de las moscas y el olvido.
A veces,
mutilado,
te observo.
segundos estáticos,
carteles de cine que esconden
los desperfectos,
es mi casa el museo de lo distante
o de lo imaginado.
Poco queda
para mí.
Menguaste hasta el papel,
se diluyó tu cuerpo
en la boca de las moscas y el olvido.
A veces,
mutilado,
te observo.
Veinticuatro de octubre
Cubre una gasa
el manojo de llaves que despliego,
pelotón formado
de metal distante,
trampantojo de mi fachada libre,
expuesta.
Puedo dejar de mentir
tras la puerta,
cesar la comedia,
Pierrot desmaquillado que conserva
su lágrima negra,
la aspereza del cuerpo que se viste,
ese disfraz patético
de la cerveza.
el manojo de llaves que despliego,
pelotón formado
de metal distante,
trampantojo de mi fachada libre,
expuesta.
Puedo dejar de mentir
tras la puerta,
cesar la comedia,
Pierrot desmaquillado que conserva
su lágrima negra,
la aspereza del cuerpo que se viste,
ese disfraz patético
de la cerveza.
A los nacionalistas, con inquina.
Tu inteligencia está muerta,
sumarísimo ignorante,
mira tu conciencia tuerta
como un burro hacia delante.
Idiota con gran talento
para invadirnos las calles,
de discurrir más bien lento,
no voy a entrar en detalles.
Es la caricia del tonto
la que haces a la bandera,
que se me quemen bien pronto
tus motivos de madera.
sumarísimo ignorante,
mira tu conciencia tuerta
como un burro hacia delante.
Idiota con gran talento
para invadirnos las calles,
de discurrir más bien lento,
no voy a entrar en detalles.
Es la caricia del tonto
la que haces a la bandera,
que se me quemen bien pronto
tus motivos de madera.
Al nacionalismo, con inquina.
Quieren muros, esas hienas,
con sus hocicos de esparto
nos agitan las colmenas,
se nos visten de lagarto.
Calzan corona de espinas,
Cristos del gran esperpento,
orinan nuestras esquinas,
escucharé su lamento
cuando les lleguen los días,
cuando se muestre el entuerto,
cuando las mañanas mías,
cuando su Dios esté muerto.
con sus hocicos de esparto
nos agitan las colmenas,
se nos visten de lagarto.
Calzan corona de espinas,
Cristos del gran esperpento,
orinan nuestras esquinas,
escucharé su lamento
cuando les lleguen los días,
cuando se muestre el entuerto,
cuando las mañanas mías,
cuando su Dios esté muerto.
Catorce de octubre
Hay un vacío en los coches
que recorren mi calle,
en las palabras,
en la vajilla limpia, hay
nostalgia de piel,
una punción con dimensiones
de cuerpo.
Una plegaria a la ausencia
en cada borrachera.
que recorren mi calle,
en las palabras,
en la vajilla limpia, hay
nostalgia de piel,
una punción con dimensiones
de cuerpo.
Una plegaria a la ausencia
en cada borrachera.
Diligencia
Limpia.
Acumula el polvo en una esquina
y bébelo,
que te ensucie la garganta.
Avergüénzate.
Aliméntate de tu deshecho,
caníbal del evento que escribiste.
Llora, perro,
y duerme después.
Acumula el polvo en una esquina
y bébelo,
que te ensucie la garganta.
Avergüénzate.
Aliméntate de tu deshecho,
caníbal del evento que escribiste.
Llora, perro,
y duerme después.
Diez de octubre
Habitas cada cuarto de la madrugada.
Mientras duermen,
tu cuerpo continuo permanece.
Me atosigan los párpados
en su colapso rítmico, me obligan
a enfrentarte tras el telón.
No me conduce la luz
más que al recuerdo de buscarte.
Mientras duermen,
tu cuerpo continuo permanece.
Me atosigan los párpados
en su colapso rítmico, me obligan
a enfrentarte tras el telón.
No me conduce la luz
más que al recuerdo de buscarte.
Política, España, dos mil diecinueve
Glorioso tiempo de la falacia,
me inclino.
Es mérito tuyo
la ejecución de la lógica,
la ceguera ante los malabares
del discurso,
ese caminar dormido
de los que me sucederán.
Virtuosa elevación
de la estupidez de la masa,
ante tus logros me inclino,
digno Moriarty.
Pero esperaré terco,
creyente y con permiso, la luz
entre tanto gilipollas.
me inclino.
Es mérito tuyo
la ejecución de la lógica,
la ceguera ante los malabares
del discurso,
ese caminar dormido
de los que me sucederán.
Virtuosa elevación
de la estupidez de la masa,
ante tus logros me inclino,
digno Moriarty.
Pero esperaré terco,
creyente y con permiso, la luz
entre tanto gilipollas.
Veganidad, y dos.
¡Ah, vegano!
Azote del carnívoro,
paladín de la vida orgánica
con sistema nervioso,
prístino guerrero,
son tus falsas salchichas
columnas firmes de la anemia,
totems de la hambruna intelectual
que nos acecha.
Azote del carnívoro,
paladín de la vida orgánica
con sistema nervioso,
prístino guerrero,
son tus falsas salchichas
columnas firmes de la anemia,
totems de la hambruna intelectual
que nos acecha.
España, dos mil diecinueve
Acontece mal la izquierda
después de las contracciones,
dando a luz nostalgia lerda
de aquellas revoluciones.
Razones de camiseta
enarbolan los neonatos,
con lenguas de metralleta
se dejan sucios los platos.
Y España que necesita
la cuna del pan del pobre,
trabajo formal y guita,
se pierde en gritos de progre.
Ojalá se me despierte
la frente de los seglares
y para el resto la muerte,
destierro por esos bares.
después de las contracciones,
dando a luz nostalgia lerda
de aquellas revoluciones.
Razones de camiseta
enarbolan los neonatos,
con lenguas de metralleta
se dejan sucios los platos.
Y España que necesita
la cuna del pan del pobre,
trabajo formal y guita,
se pierde en gritos de progre.
Ojalá se me despierte
la frente de los seglares
y para el resto la muerte,
destierro por esos bares.
Nueve de octubre
El suelo que piso es cálido,
me cubre el infierno
usando una pátina suave de hormigón.
Se agrieta a ratos
el suelo que piso y surge
un goteo incandescente, me asomo
y me veo sentado,
esperándote paciente
de nuevo.
Las costuras, después,
arraigan el frío a su lugar,
justo por encima de los tobillos.
me cubre el infierno
usando una pátina suave de hormigón.
Se agrieta a ratos
el suelo que piso y surge
un goteo incandescente, me asomo
y me veo sentado,
esperándote paciente
de nuevo.
Las costuras, después,
arraigan el frío a su lugar,
justo por encima de los tobillos.
Ocho de octubre
Tango de la oscuridad,
monaguillo fiel de la liturgia del tiempo,
te espero.
Aletargado, te espero,
con la alerta suspendida
en el éxtasis del vacío,
en las barras que amortiguan el fracaso,
en la charla vana
de los otros.
Te espero de noche
como a la sábana que arropa el silencio,
como a la liberación,
como al sueño.
monaguillo fiel de la liturgia del tiempo,
te espero.
Aletargado, te espero,
con la alerta suspendida
en el éxtasis del vacío,
en las barras que amortiguan el fracaso,
en la charla vana
de los otros.
Te espero de noche
como a la sábana que arropa el silencio,
como a la liberación,
como al sueño.
Tres de octubre
Me recreo en el abismo
que rodea el cuarto,
ausentes las ventanas,
cruzadas las paredes
como por sangre.
Me asomo al cristal que me imagino.
Si te viera,
tan astillada como mi octubre,
pasar con presencia de gato...
que rodea el cuarto,
ausentes las ventanas,
cruzadas las paredes
como por sangre.
Me asomo al cristal que me imagino.
Si te viera,
tan astillada como mi octubre,
pasar con presencia de gato...
Nota centésimo tercera
Si esculpiera el tiempo una cuna,
si encendiera una hoguera
de tallos secos, de tornillería
firme.
Si eligieran las manillas tu vestido
la noche en que te recuerdo,
si se valiera lo sucedido
de la misma tela,
arrodillado yo
por desnudarte...
Dormiría.
Testigo es el vacío de las aristas,
de los tajos despiertos.
Dormiría.
si encendiera una hoguera
de tallos secos, de tornillería
firme.
Si eligieran las manillas tu vestido
la noche en que te recuerdo,
si se valiera lo sucedido
de la misma tela,
arrodillado yo
por desnudarte...
Dormiría.
Testigo es el vacío de las aristas,
de los tajos despiertos.
Dormiría.
Cronofobia
El tiempo es un ladrón de niños.
Miserable.
No puedo ayudarle.
Entrego al hombre su soga,
cada noche,
y desnudo permanezco.
Disminuyo
de tamaño.
Miserable.
No puedo ayudarle.
Entrego al hombre su soga,
cada noche,
y desnudo permanezco.
Disminuyo
de tamaño.
Posibilidad
Podría seguirte
hasta el verde fresco de la muerte,
ocultarme
del estruendo cálido de lo visible,
ignorar tu nombre
acodado en el bar de los de siempre.
Podría empuñar Madrid tu ausencia
que yo la atajaría con el recuerdo,
daga corta que separa
de un tajo la carne insolente
sobre las costillas.
hasta el verde fresco de la muerte,
ocultarme
del estruendo cálido de lo visible,
ignorar tu nombre
acodado en el bar de los de siempre.
Podría empuñar Madrid tu ausencia
que yo la atajaría con el recuerdo,
daga corta que separa
de un tajo la carne insolente
sobre las costillas.
Nota decimoquinta
Peatón errante,
en ayunas,
busco mi lugar
como una parturienta el lecho
emplumado y caliente,
útero del misterio.
Os quise,
regalo del tiempo, os quise.
Pero pasáis.
Y permanezco.
en ayunas,
busco mi lugar
como una parturienta el lecho
emplumado y caliente,
útero del misterio.
Os quise,
regalo del tiempo, os quise.
Pero pasáis.
Y permanezco.
Espejismo
Tiene su regreso
voluntad de aire en mi garganta,
redención para los pies
del que camina,
sonido en la voz y una moneda
que me absuelve con su borde
aquella herida.
Trepan su cabello mis ausencias,
el silencio inoportuno por los hombros,
se le dibuja el temor con mi apariencia,
un elíptico retorno a los escombros.
No será,
no será el instante en que me marche.
Apolillado en el armario el disimulo,
queda el papel,
la permanencia,
ese tiempo que se viene y que saludo.
voluntad de aire en mi garganta,
redención para los pies
del que camina,
sonido en la voz y una moneda
que me absuelve con su borde
aquella herida.
Trepan su cabello mis ausencias,
el silencio inoportuno por los hombros,
se le dibuja el temor con mi apariencia,
un elíptico retorno a los escombros.
No será,
no será el instante en que me marche.
Apolillado en el armario el disimulo,
queda el papel,
la permanencia,
ese tiempo que se viene y que saludo.
Madrid, veintidós de agosto
Miserable ciudad
la que contemplo,
erial de avenidas,
de callejas,
de esquinas
distantes de la presencia.
Ha llovido.
Se eleva el rumor
de un puñado de gotas
de mármol.
¿Dónde estás?
Pesa tanto Madrid
en una espalda.
Hormigón y nácar
de boca cansada,
de diente.
la que contemplo,
erial de avenidas,
de callejas,
de esquinas
distantes de la presencia.
Ha llovido.
Se eleva el rumor
de un puñado de gotas
de mármol.
¿Dónde estás?
Pesa tanto Madrid
en una espalda.
Hormigón y nácar
de boca cansada,
de diente.
A los viajeros incomparables de instagram
En Nueva York,
en invierno,
hace un frío de cojones.
Las alcantarillas
vomitan vapor.
La mierda extiende su efluvio
en Nueva York,
como en todas partes.
en invierno,
hace un frío de cojones.
Las alcantarillas
vomitan vapor.
La mierda extiende su efluvio
en Nueva York,
como en todas partes.
Casquería
Me ofrece el tendero,
con ojos cansados,
un hueco en las manos,
mis riñones,
mis rodillas...
Al pasar, me ofrece,
mi restauración,
un nuevo parto.
Volvería.
Ciego de fracaso, volvería,
si tuviese una moneda
para pagarlo.
con ojos cansados,
un hueco en las manos,
mis riñones,
mis rodillas...
Al pasar, me ofrece,
mi restauración,
un nuevo parto.
Volvería.
Ciego de fracaso, volvería,
si tuviese una moneda
para pagarlo.
Clarividencia
Caminarán sus pies,
esta noche,
las alfombras que me cubren,
la aristocrática hacienda
de otros.
Siento el quebrar
de las costillas bajo su peso,
el afilado crujir de un estante
al que no pertenezco.
esta noche,
las alfombras que me cubren,
la aristocrática hacienda
de otros.
Siento el quebrar
de las costillas bajo su peso,
el afilado crujir de un estante
al que no pertenezco.
Al oído
Conozco la bruma,
la voz apagada y febril
de los veinte años,
de mis veinte años.
construye
con cuerdas vocales
un horizonte escarpado,
un panteón,
un cadalso.
Soy el resultado
de la traición que me nombra.
También
de la cobardía.
la voz apagada y febril
de los veinte años,
de mis veinte años.
construye
con cuerdas vocales
un horizonte escarpado,
un panteón,
un cadalso.
Soy el resultado
de la traición que me nombra.
También
de la cobardía.
Dieciocho de agosto
Diluida entre las sábanas
encuentro la vigilia,
un velarle a nada,
un párpado despierto,
una lámpara, un empeño.
Qué lejos me quedan las manos,
veo sus grietas
desde aquí.
Me persigo.
Animal obcecado, me persigo,
como si mi encuentro
rumiara en las esquinas,
en el cabecero,
en un despierto incesante,
en una pesadumbre
horizontal.
encuentro la vigilia,
un velarle a nada,
un párpado despierto,
una lámpara, un empeño.
Qué lejos me quedan las manos,
veo sus grietas
desde aquí.
Me persigo.
Animal obcecado, me persigo,
como si mi encuentro
rumiara en las esquinas,
en el cabecero,
en un despierto incesante,
en una pesadumbre
horizontal.
Polizón
Miserable
como un harapo vestido
en vuestra fiesta, me presento.
Curvo de existencia,
tiznado,
me cubro de un negro evidente.
Atento,
observo las chaquetas,
la vestimenta que os oculta.
Ajeno,
espectador de lo inadmisible,
externo a la danza,
cierro los ojos,
inadvertido.
como un harapo vestido
en vuestra fiesta, me presento.
Curvo de existencia,
tiznado,
me cubro de un negro evidente.
Atento,
observo las chaquetas,
la vestimenta que os oculta.
Ajeno,
espectador de lo inadmisible,
externo a la danza,
cierro los ojos,
inadvertido.
Embriaguez
Si pudiera restar los actos,
las espinas
que nos adornan,
caminar sobre la arena virgen,
mudar el hecho
en el cuaderno blanco
de lo no acontecido.
Si se me restaurara el tiempo
y volviera
a subirme a esos vagones
que partieron,
no me gobernarían ahora
estos sillones,
no habría descanso
más allá de tu cadencia.
las espinas
que nos adornan,
caminar sobre la arena virgen,
mudar el hecho
en el cuaderno blanco
de lo no acontecido.
Si se me restaurara el tiempo
y volviera
a subirme a esos vagones
que partieron,
no me gobernarían ahora
estos sillones,
no habría descanso
más allá de tu cadencia.
Suena aquello para Goldberg
Mirad sus manos,
paradigma de la esfericidad
del tiempo.
Se extienden hacia lo que no alcanzo.
Crecen sus uñas, recorren
el camino correcto
y yo me curvo,
combo mi geometría,
me alejo
de mí.
Miradlos en las cafeterías,
sentados en el suelo de los andenes,
conscientes de su presencia,
cubiertos
de escarcha.
paradigma de la esfericidad
del tiempo.
Se extienden hacia lo que no alcanzo.
Crecen sus uñas, recorren
el camino correcto
y yo me curvo,
combo mi geometría,
me alejo
de mí.
Miradlos en las cafeterías,
sentados en el suelo de los andenes,
conscientes de su presencia,
cubiertos
de escarcha.
Diez de agosto
Se acumulan desvaríos,
cierto grado de eyaculación mental,
calles y voces
junto a una cifra variable de desdichas,
pasajeros descontentos, también,
por lo pronunciado y lo mudo.
Y ropa sucia
y un ventilador
y mantras y oraciones
errantes en la borrachera,
aplicado escriba,
y una capa gélida
sobre la sábana que me protege
o me sirve de sudario.
Se añora la carne concreta
cuando el frío obliga
a cerrar las ventanas.
cierto grado de eyaculación mental,
calles y voces
junto a una cifra variable de desdichas,
pasajeros descontentos, también,
por lo pronunciado y lo mudo.
Y ropa sucia
y un ventilador
y mantras y oraciones
errantes en la borrachera,
aplicado escriba,
y una capa gélida
sobre la sábana que me protege
o me sirve de sudario.
Se añora la carne concreta
cuando el frío obliga
a cerrar las ventanas.
Nota decimocuarta
¿Es mi nombre lo que me define?
¿Es mi rostro?
Si se me privara de la imagen,
si nadie me llamara,
¿caminaría al borde de lo extinto?
Evito mi reflejo en los escaparates,
en las ventanillas,
busco la soledad
y los gatos no me nombran.
En casa,
desnudo de la farsa,
celebro mi disolución.
¿Es mi rostro?
Si se me privara de la imagen,
si nadie me llamara,
¿caminaría al borde de lo extinto?
Evito mi reflejo en los escaparates,
en las ventanillas,
busco la soledad
y los gatos no me nombran.
En casa,
desnudo de la farsa,
celebro mi disolución.
Onírica peregrinación
Soñé con mil puertas
formadas en el pasillo
estrangulado de mi memoria.
Vi su expresión ausente
de un rojo callado y tenue.
Eran toscas, la mayoría,
como recuerdos de pobre,
de trigo,
de calcetín
y hasta un par, había,
cubiertas
por cortinas de saco.
También minúsculas, un puñado,
bien labrada su filigrana,
elegantes
como lo que permanece,
me obligaban
a inclinarme.
formadas en el pasillo
estrangulado de mi memoria.
Vi su expresión ausente
de un rojo callado y tenue.
Eran toscas, la mayoría,
como recuerdos de pobre,
de trigo,
de calcetín
y hasta un par, había,
cubiertas
por cortinas de saco.
También minúsculas, un puñado,
bien labrada su filigrana,
elegantes
como lo que permanece,
me obligaban
a inclinarme.
Reflexión recurrente
Tiene el poder, la vida,
de un capítulo comenzado,
sucede
escrita por otros dedos,
creada,
contienda.
Qué espiral tan meticulosa.
qué encono tan bien tallado,
qué puta es la vida
más allá de los bares
y de mis gatos.
de un capítulo comenzado,
sucede
escrita por otros dedos,
creada,
contienda.
Qué espiral tan meticulosa.
qué encono tan bien tallado,
qué puta es la vida
más allá de los bares
y de mis gatos.
Nocturno primero
Afilado reclamo, la noche.
La multitud en silencio,
adormecida de espanto.
Me arrodillo
ante su desaparición.
No hay clamor,
no hay voceros en las callejas.
Un respirar leve de viento, solamente,
sajado por las cornisas
y el húmedo ritual
del lamido de mis gatos
limpiándose de nosotros.
La multitud en silencio,
adormecida de espanto.
Me arrodillo
ante su desaparición.
No hay clamor,
no hay voceros en las callejas.
Un respirar leve de viento, solamente,
sajado por las cornisas
y el húmedo ritual
del lamido de mis gatos
limpiándose de nosotros.
Civitas
Se ven idénticas las calles,
el mismo alquitrán,
las tiendas,
la sombra tenue que recuerda,
murmullo de antes,
a aquel Luis decidido.
Están los adoquines,
los drenajes diligentes
para la descarga de la lluvia,
los dinteles
en los portales.
Quietos
como la raíz muerta
que no aumenta su tamaño
para la búsqueda.
Están.
Están ahí.
Acuarela en ruinas,
deambuladas las avenidas,
quimérico decorado
que a veces visto.
Segundo telón
Es dura la renuncia,
cruel,
como la bisagra desencajada
de lo inadmisible.
Piso el borde de la hoja
del puñal que nos cercena,
me balanceo
ante la incógnita del abismo nuevo.
¿Empuñará el vacío los cubiertos
de una cena última?
¿Se moverán mis muñecas?
Siguen los clavos en su lugar,
depósito de lo acontecido.
Flota mi cuerpo,
blanco,
como el papel.
cruel,
como la bisagra desencajada
de lo inadmisible.
Piso el borde de la hoja
del puñal que nos cercena,
me balanceo
ante la incógnita del abismo nuevo.
¿Empuñará el vacío los cubiertos
de una cena última?
¿Se moverán mis muñecas?
Siguen los clavos en su lugar,
depósito de lo acontecido.
Flota mi cuerpo,
blanco,
como el papel.
Observación novena
Presas de la pantomima errante,
bostezo
con vuestra exhibición.
Os he visto,
en el Carrefour de la esquina,
tangando un par de latas.
Miserable el que necesita
para la borrachera
sumarle algo al vacío
del estómago.
bostezo
con vuestra exhibición.
Os he visto,
en el Carrefour de la esquina,
tangando un par de latas.
Miserable el que necesita
para la borrachera
sumarle algo al vacío
del estómago.
Nota decimosegunda
Atiendo a las esquinas
de mi cuarto.
Se congregan en su ángulo
el miedo, la justicia
y un par de sombras,
ingratas,
con rostro.
Regreso
de escuchar poetas
de bloc y de bar
y ninguno,
coño,
ha hablado de esto.
Nota trigésimo cuarta
Es un decorado Madrid,
una fuga incesante de fachadas
de apariencia acuosa
cuando regreso.
Guarda mi llave y mi exilio,
guarda farolas, recodos
y una puerta,
una puerta roja
tan parecida al destierro.
Aguardan los gatos
el hedor de la basura y aguarda
un esmerado cimiento el instante
para construirme.
Larraya sueña con una llamada de Visor
Grandes capos de la letra
se han atrincherado en mi redil,
exigen
mi culofacturado producto,
amenazan
con desalicatarme el baño,
adecentar la casa,
premiarme una novela.
Pero resisto.
No permitiré
que una mano que no es mía
esparza mi inmundicia con cubierta
elegantemente
negra.
se han atrincherado en mi redil,
exigen
mi culofacturado producto,
amenazan
con desalicatarme el baño,
adecentar la casa,
premiarme una novela.
Pero resisto.
No permitiré
que una mano que no es mía
esparza mi inmundicia con cubierta
elegantemente
negra.
Democracia
Transpira el estúpido
su estulticia,
se pavonea
envuelto en el hedor,
apesta
a vagón de metro,
a culo mal cuidado
y se sienta en el bar
y observa
y habla
y bebe
y, de vez en cuando,
vota.
su estulticia,
se pavonea
envuelto en el hedor,
apesta
a vagón de metro,
a culo mal cuidado
y se sienta en el bar
y observa
y habla
y bebe
y, de vez en cuando,
vota.
Veganidad
Me erigiré en místico elemento,
nutriente del barro,
abriré las cervezas
con un chasquido corazón
y pulgar.
Alabaré en carnívora alabanza
la inmediatez de mis gatos,
su ronroneo satisfecho
ante el fin de la falacia.
Santificaré los platos
al morir el día,
inmaculados custodios
del cadáver de la estupidez
y brindaré embriagado
por el futuro, cada instante
en que un vegano pródigo,
coño,
coma carne.
nutriente del barro,
abriré las cervezas
con un chasquido corazón
y pulgar.
Alabaré en carnívora alabanza
la inmediatez de mis gatos,
su ronroneo satisfecho
ante el fin de la falacia.
Santificaré los platos
al morir el día,
inmaculados custodios
del cadáver de la estupidez
y brindaré embriagado
por el futuro, cada instante
en que un vegano pródigo,
coño,
coma carne.
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