martes, 4 de agosto de 2020

Nota visionaria

Huesos de cobre
expuestos,
lágrima de óxido que repta
incandescente
las articulaciones,

monstruo enorme
lamiéndome los hombros,
presa escuálida
que no alimenta más que con arena
los motores,
las calderas,
la hoguera exangüe que calienta apenas,
almuerzo de fantasmas,
hombre dispuesto
sobre la cama.

domingo, 2 de agosto de 2020

Nota de claustro

Apaga la luz,
que no me llegue la sombra acostada,
que no me sufran los ojos,
que no me manchen la frente
los relojes parados,
que se detenga
la ciudad ante la ventana,
que no me cruce el quicio
la barbarie,
que se ensucie en el cristal el rostro
de lo ajeno.

Nota pretérita

Es largo mi pasillo,
contiene
retratos apagados,
dolor en la boca,
pastores,
ermitaños.

Y un silbido
que llama me escudriña,
me difiere.

Lo escucho atento
desde el umbral,
refugiado en las estanterías
me defiendo
de las fotos.

Nota milésimo cuarta

Sueño
escenarios manufacturados
que crecen erguidos
con dientes de parodia.

En ellos
lamento,
escribo,
enmudezco.

Enmudezco...

No puedo gritar
en mis pesadillas.

Nota exhausta

No me llega la letra,
la palabra,
el renglón.

No me llega.

Esclusa que se me cierra.

Cavo mi tumba en la tierra
con la herramienta llagada,
con la lengua,
con miseria.

viernes, 26 de junio de 2020

Nota declaratoria

En su elegante desorden,
llegó.
Recta como lo inevitable,
monte de piedad 
de un Luis extraviado,
arcano irreversible,
vaina de los desechos
que guardo en los bolsillos,

sombra,

respuesta,

alimento...

Si fuese posible la permanencia
del tiempo,

la muerte,

la cortina,

la leña,

no habría un suburbio mejor
donde refugiarme.


Nota de ruta por calle Toledo

Me escurría,
hombre líquido por los tabiques,
cuerpo descendente.
Decaía lento
ante la visera verde
de los semáforos,
ante el sol,
ante las cuatro de la tarde.

Fluía
a través de esta grieta de junio,
Luis licuado
sobre el asfalto,
Luis atento
a cada guijarro que lleva
desde las aceras
a tu portal.

jueves, 25 de junio de 2020

Nota diezmilésima

No soy yo
el que recorre mi tiempo
ni mis salones
ni la bisagra firme de esta muñeca
sentada a leer el polvo de los estantes
o esa grieta que cruza
la lámina pulcra de los martes.

No soy yo.

No he sido.

Tenaz epitafio
sobre el dilema terco
de mi laberinto.

Nota exculpatoria

Y si regresa la ira algún día,
Leviatán de las aguas que una vez
se vistieron de puta en mis ventanas,
si el diezmo del sudor,
del semen denso que derrocho,
se me volviera inasumible
de nuevo.

Si regresase algún día
la ira, no tendría
el pasillo encalado,
la soga, el delirio,
el filo dispuesto,
tal vez,
para el tajo de la nada
que me compuso.

Nota interna

Parásito del tiempo he sido,
habitante especular
de la imagen que sucede.

Quiste del tiempo he sido,
acúmulo de pus,
de la inmundicia, en un salón
de sillones cómodos.

Lombriz del tiempo he sido
que ahora avanzo,
sin pies,
como tras la lluvia.

Nota emérita

Pregunta mi gato
si se ha cubierto ya de eccemas
la piel de los tiranos,
si se ha arrancado la muerte
ya la espina
o la rama,

si escuchan ya los oídos
el quejido de la madera
de esta cabaña que arde,
de esta mi agónica tarde,
de los hombros
que caminan.

miércoles, 24 de junio de 2020

Nota teatral

¿Qué soy
tras el maquillaje?
¿Qué embarullado asiento
tras la actuación?

Un armario escueto,
un delgadísimo tramoyista,
una cuerda tentada
a bajar el telón.

Nota temporal

Aniquila el tiempo,
repta,
se desliza,

desprende la carne,
pudre los ojos que miran.

Aniquila el tiempo,
me diluye,
licúa mi rostro de cera,

licúa mi rostro de veras,

mi presencia,

mi mentira.

Nota incauta

Recíbeme
con la muerte recogida,
envainado el miedo en su suburbio,

en su callejón.

Llego
con la liturgia del esclavo,
astilladas las vértebras,
dormido a medias
el sostén seco de los pies.

Encerrado, quizá,
ya sin tobillos,
pueda empuñarse una llave
con tus manos.

Nota destemplada

Hace frío allá afuera,
grazna el invierno perpetuo,
cuervo apostado
al este de la ciudad.

No gotea el hielo
desde el enrejado de los balcones,
circula el caucho impaciente
de los taxis,
arremeten los andenes
contra los pasajeros
que esperan.

Esperan

pacientes bajo la llovizna,
el hollín de los maletines,
la idea exacta
de la polución.

Me sostengo de tu mano,
de tu fiebre,
de tu estigma,

de la tregua.

Nota callada

Y llegó la noche del silencio,
las gargantas en cartulina,
un colgajo preñado
en el catre sucio de la rabia.

Y la enorme sensatez
de tu cobardía
y el tacto que se me escurre
y el azufre.

Llegó
como a tu altar el lamento
de los incrédulos, de los seglares
que parten el pan, la madrugada,
la soledad
con cerveza fría.

Nota de reproche leve

Díscolo bufón,
insensato,
¿con qué descaro te sientas
bajo la tormenta?

Te miran,
tan adicto al óxido,
a la herrumbre de la condena,
bajo la copa inerte
que sostienes, te miran.

Te miran,
títere de la nada,
como al extranjero.

Nota inexplicable

Hombre amortiguado,
lactante de lo acontecido,
me adormezco
en el almacén.

Bajo las escaleras
que otros suben
me cubre el polvo
de todos los pasos.

Nota suplicante

Dragamos el estanque de las fotos
y quedan,
cubiertos por el cieno de hace tiempo,
los bares,
mi deseo de barro,
tu cuerpo a medias,
un recital exiguo,

nada.

Me ahogo
sentado en el vagón en que me dejaste
para marchar.

Carezco de destino más allá
de la partida.

¿Desde dónde te recuerdo?

No es más que un apeadero
esta ciudad.

Nota de duelo creciente

No me lees ya,
estricta dueña del silencio,
tajo de la memoria.

Con el cuerpo sajado
te recuerdo.

No hay voces aquí
ni refugios
ni lavanderías

ni un copo de nieve en Madrid
ni treinta años cumplidos
ni un solo pecho prestado
para tardes frías.

No me lees ya,
costalera del insomnio,
tan austera,

no me lees,

tanto olvido,
tanta espera.

Nota estigmática acompañada de una ligera punción

Estigma,

laceración insistente,
brecha inmaculada del fracaso,

naces,
liturgia piadosa,
con pies de niña cada marzo.

Recodo,
abrigo,
mausoleo naces,
reliquia de mi historia,
como el pan que una vez
tuve en las manos.

A los poetas manifestantes de motivación variable

Piruetas de cartomante,
esdrújulo lameculos,
del talento bien distante,
del arte se me hacen bulos.

En la masa eres corista,
bailaor entre flamencos,
de la mierda preciosista,
arropado vas por pencos.

Arrojas al buen tuntún
los versos para la causa,
causa pedorra que algún
imbécil no puso en pausa.

Hazmerreír de los lemas,
caradura petulante,
cuando te vean las flemas
se te llevan por delante.

Redondillas putillas ante la abrumadora descarga que acecha

De esta camada juglares,
plumas de infame lamento,
llorantes de cien mil mares,
ignorantes del acento,

patanes de la sintaxis,
poetas de medio pelo,
la escritura en profilaxis,
del diccionario es el duelo.

Invasores del terruño
que otros tratan con esmero,
al arrojar vuestro truño,
¡vive Dios que desespero!

Colaboración intrusa y con descaro con la buena gente de Plataforma

Dicen del polvo de hadas,
de la ruina del lamento,
de la muerte postergada
en un nido de sustento.

De un pastor de los engaños
con su perro vigilante
de una existencia de paño,
de una cocina distante.

Vaso, pupila, escalera,
puchero para los lazos
de lo que siempre anda afuera,
de la verdad los retazos.

Polvo del polvo que visto,
ropa empolvada de armario,
que por no estar no está listo
ni está dispuesto el sudario.

Nota predictiva

Me bendicen con su arroz
las avenidas,
con su olla al fuego
los balcones.

Huiré,

fugitivo de correas,
saciado apenas,

infestado por la necesidad

del hambre.

Nota ensimismada

Os olvidasteis de la muerte,
de la ruptura constante de su oleaje,
de la costa, el malecón,
del sueño.

Caminasteis
con los pasos vendados,
con la vida a tientas
por las estaciones.

Es la acera mi patíbulo,
depredador de las noches,
óxido en la brújula
de mi destino,
matarife nublado de restos
tras el disparo.

Ensayos

Salve, cuerpo perecedero,
recipiente de humores
que las más de las noches
se descompensan,
padre primogénito del hijo primogénito,
portador desgastado de mi herencia.

Te debo las piernas que me trasladan,
las manos que aniquilan la carne
en que se posan,
la voz con la que ofendo.

Te levantas orgulloso ante la muerte
pero caerás
atravesado de tiempo
como todos y cada uno
de los templos.

Nota reconvertida

Lacrados los párpados,
apoyado en un bastón
de indiferencia, anduve.

Como un escrito sellado,
encinta de adjetivos,
senescal de lo pagano,

anduve.

Anduve durante la guerra
con un caminar invidente,

con un caminar a tientas,

con uno de manos que mienten.

viernes, 8 de mayo de 2020

Nota septuagésimo quinta

Mienten las cornisas que amenazan,
las túnicas miserables
de los fantasmas, 
la sábana de cemento
que nos sujeta la tierra,
la voz roma
de un recuerdo tullido.

Mienten,

quizá,

como la escalera que desciende,
como los galones.








domingo, 3 de mayo de 2020

Nota postrera

Cuando despierte,
cuando los gatos se acicalen 
elegantes a la puerta del baño,
cuando afile de nuevo la basura
el alba de las ratas
y arraigue lo enquistado
en la humedad de los jardines...

Cuando despierte,

cuando estirados regresen 
los tachones, cuando
se deshile de noche el pergamino
marcharé 
sobre la ciudad hasta tu puerto,
sobre la barbarie hasta tu cuerpo,
verdugo innegable que duda
tras la ejecución.



lunes, 16 de marzo de 2020

Nota incontrolada

Se marchitan los cuerpos que abracé
reclinados en las fachadas.
Les veo al pasar,

les veo

hemorragia de tejidos
en un telar de inconsciencia.

Aparece la sal
cubriendo los ojos,
el destierro
como el meado de los perros
en las esquinas.

Sabe la sangre
al hierro que atraviesa
todos mis costados.

Aberración consciente de un soneto

Ciudad enquistada en los adentros,
piedra en la barriga de mi historia,
vértice del cómo del reencuentro,
a la hora de escapar mísera y gloria.

Me contienes al azar, maldita noria,
en la puerta de tus calles dudo y entro,
esta forma de querer tan transitoria,
esta ruina con el pecho como centro.

Escudo de mi nada en arrabales,
verano de episodios en tu alberca,
madre del recuento de mis males,

vestida siempre gris, siempre tan terca,
yo juro serle infiel a tus retales,
que tu espalda febril me duerme cerca.


viernes, 21 de febrero de 2020

Nota matutina con leve estertor

Amartilla la noche su revólver,
convoca ensimismada
ejércitos de sal,
se viste con mi ropa
en los armarios,

decide,

siembra,

reclama inhabitable
a la ciudad.

miércoles, 19 de febrero de 2020

Nota estructural de lo sucedido

Vive en rincones oscuros,
me espera, bulle,
mientras no habito
estas paredes.

Alimenta mi raíz
con su hablar viscoso
cuando regreso.

Sólo la calle
dormita libre de su lenguaje,
de su peso inerte,
de su paciencia de cobre.

Nota inconsecuente

Inapreciable habitante de las ventanas,
cachorro de lo que pretendí,
inacabado espectador,
me protege el cristal
mientras me alimento.

Nota descriptiva del pesar de la rutina

Me siento en el ajetreo de los vagones,
miserable ante el tiempo.
Sucede a mi alrededor vuestra presencia,
la agonía exigente del martes,
los ojos apurados,
las manos que se duermen.

Vuelvo a casa
y este tren es un dragón sin vientre.
Será la fecha la que me digiera,
la que acicale con mis huesos
la grieta oscura
que le vive entre los dientes.

Nota recóndita

Me dirijo al ocaso,
jinete a contraluz.

He perdido mi tiempo
inclinado.

Me contraigo
bajo el peso de los altares
que adoré.

Menguaré diligente
hacia el cristal
y hacia la nada.

Nota no numerada. Innumerable.

Hora muerta,
sexo mineral
como de piedra,
frígida entrepierna
que entierra de desierto
la vulva universal.

Madrid muerta,
espigón del suicidio
de mis mareas,
sudario,
nube espesa
henchida de esperma.

Luis muerto,
vago peatón
en el filo del mundo,
gatos con ojos de exilio,
de cobardías,
paredes
de dormitorio.

Nota centésimo séptima

De dónde viene ese alarido
si no es de la tumba en que te retuerces,
la cueva miserable,
el mármol.

Clamas desde el secreter
donde finjo tu muerte,
Tártaro
enfoscado de cabezas, cada una
con su palabra.

Nota quincuagésima. Madrid.

Retorno a los ojos de hueso
del invierno,
a la escalinata pobre
en la cama del enfermo,
al afán de tierra del desplazado,
la oleada, la esfinge,
la pared donde orina el perro
a la puerta del mercado.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Invidencia

He perdido la visión,
se me volvió el bosque
como de hierro
y ya no visten su abrigo
las palomas grises
ni gotean los balcones
más líquido que la ceguera.

Me cerca lo vulgar 
como a una legión que se vence,
que se encorva hasta casa
atravesando los parques y miente.

Tiene la ciudad
imagen de vertedero,
de estación a término,
de andén y de esparto,

de febrero.







miércoles, 5 de febrero de 2020

Nota arrogante de naufragio propio

Ya no observo tu marcha
sobre el tiempo.

No te escucho ya.

Te tumbarás gastada
en cualquier pensión,
las tibias de madera mordidas 
por la carcoma
alguna noche.

Sentado en la letrina de los días
estará tu cuerpo,
envejecida la presencia que me contuvo,
sucia la planta de los pies,
desgastada la frente por el camino.

Te veo,
esquirla afilada del nombre, 
terca multitud que me rechaza, 
te veo
como de papel.













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