sólo a veces y en enero,
se te olvida comer por culpa de palabras.
el estómago se llena como por arte de magia,
o de libros nuevos,
o de ojos marrones asomándose a la ventana,
o incluso
se pueden sobrevolar los tecnicismos y admitir
que sólo a veces y en enero
ella me vibra en la garganta.
y hay muchos tipos de vibración
y a algunas
se la suda la distancia y no les importa,
todavía,
el sabor de mis paréntesis.
son casi las tres y ella sueña
con peces de todos los colores,
los que hay,
y los que faltan,
siempre vivos,
como mis dedos intentando desnudarle el hombro
cuando me sigue las metáforas,
y a mí
se me olvida comer sólo por escucharla.



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