Vive en rincones oscuros,
me espera, bulle,
mientras no habito
estas paredes.
Alimenta mi raíz
con su hablar viscoso
cuando regreso.
Sólo la calle
dormita libre de su lenguaje,
de su peso inerte,
de su paciencia de cobre.
miércoles, 19 de febrero de 2020
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