Me siento en el ajetreo de los vagones,
miserable ante el tiempo.
Sucede a mi alrededor vuestra presencia,
la agonía exigente del martes,
los ojos apurados,
las manos que se duermen.
Vuelvo a casa
y este tren es un dragón sin vientre.
Será la fecha la que me digiera,
la que acicale con mis huesos
la grieta oscura
que le vive entre los dientes.
miércoles, 19 de febrero de 2020
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