Leviatán de las aguas que una vez
se vistieron de puta en mis ventanas,
si el diezmo del sudor,
del semen denso que derrocho,
se me volviera inasumible
de nuevo.
Si regresase algún día
la ira, no tendría
el pasillo encalado,
la soga, el delirio,
el filo dispuesto,
tal vez,
para el tajo de la nada
que me compuso.



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