de la ruptura constante de su oleaje,
de la costa, el malecón,
del sueño.
Caminasteis
con los pasos vendados,
con la vida a tientas
por las estaciones.
Es la acera mi patíbulo,
depredador de las noches,
óxido en la brújula
de mi destino,
matarife nublado de restos
tras el disparo.



0 comentarios:
Publicar un comentario