Se ven idénticas las calles,
el mismo alquitrán,
las tiendas,
la sombra tenue que recuerda,
murmullo de antes,
a aquel Luis decidido.
Están los adoquines,
los drenajes diligentes
para la descarga de la lluvia,
los dinteles
en los portales.
Quietos
como la raíz muerta
que no aumenta su tamaño
para la búsqueda.
Están.
Están ahí.
Acuarela en ruinas,
deambuladas las avenidas,
quimérico decorado
que a veces visto.



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