Veo el pan
sobre la mesa,
abandonado,
como una pestaña.
Y dos gatos somnolientos.
Y sus bigotes en estricto silencio.
Una botella de vino,
un corte interno,
una reyerta.
Y este filo de sillón
sajándome el cuerpo por la nuca,
como un bisturí de la rabia.
jueves, 15 de febrero de 2018
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