viernes, 3 de abril de 2015

Mis derivas

La mañana se me llena de libros salvavidas
porque anoche
te dejaste las propinas
en cualquier otro lugar.

Y yo 
siguiendo sin saber cómo vestir las despedidas,
eligiendo el grosor
de los hilos que descosen las heridas,
encontrándote 
a la vuelta del silencio de la esquina.

La mañana encandilando los retales,
y yo bordando de mentira los finales,

porque yo,

creo que lo sabes,

no me sé rendir desnudo.

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