Orgasmos de tabaco y ron en noches inventadas,
improvisando amor en las bañeras,
leyendo
el olor de tu champú
directamente en tus caderas.
Robarle mapas a tus viajes,
vestirme todos mis trajes de payaso,
de supermán,
de cuerpo inerte tras la muerte del colchón
y las facturas.
Ensuciar los malabares becquerianos
comiéndome tu cuerpo con las manos,
y luego,
si de verdad lo necesitas,
susurrarte que sí,
que poesía eres tú,
tú en sudor,
entre sexo y bambalinas.
Si quieres llenamos de portales
los edificios oficiales de Madrid,
y fingimos despedidas
y te vuelves loca
y me invitas a subir.
Te cambio el romanticismo
y la primera mitad del diecinueve,
esta mañana,
por la curva de una espalda que se mueve.
Si quieres,
después,
eliges tú los versos que escribir en las paredes.
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