Ella tiene poderes,
es un mago sin ilusionismo que me hace desaparecer,
a mí,
al yo del resto de los lugares en los que no estamos,
nosotros,
en plural.
Cuando me mira a los ojos
el miedo se me construye una madriguera
a las afueras de la ciudad,
las dudas se mudan de los suburbios camino del cementerio
y arrojo por la ventana la brújula de todos mis nortes...
no necesito navegación
cuando giro la cabeza y, mire donde mire,
sus caderas son el horizonte.
Ella
es el singular de mis razones,
mi única maleta en la puerta de embarque,
mi motivo,
la página doblada de mi biblioteca,
la gata
que me esconde en el armario
los ratones del pasado.
Es un vaso de agua,
o de licor
cuando es conveniente,
y algunas veces,
su cuerpo
es transparente.
Tiene cosas que odio,
pero no son suficientes.
Y cuando se marcha
me siento a escribir,
porque no quiero que se vaya.
Con la tecnología de Blogger.



0 comentarios:
Publicar un comentario