Mírate.
No niegues las laceraciones,
la aspereza de la superficie,
antes tersa,
antes, hace años, tan virgen.
No te niegues, mírate,
doblado sobre los hechos,
alterado desde al parto.
Es tuyo el rostro,
es notario el espejo,
dador de fe.
Es el tiempo
un saco sobre las corvas.
Es
el tiempo
un saco
sobre las corvas.
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