Las puertas de mi balcón
son de madera y cristal,
con un dibujo geométrico
y esmerilado.
La luz
lo atraviesa refractada
como si no me perteneciera.
Pocos objetos hay en mi casa
que sean de otros.
Algún libro,
un plato gris atesorado
para recordar una presencia
al comienzo del viaje,
un par de discos, quizá...
Pero las únicas ventanas
que me dejan ver,
limpias como un parto,
dan a patios interiores.
Con la tecnología de Blogger.



0 comentarios:
Publicar un comentario