Soy un flashback.
Unas cangrejeras en un río que hoy se muere,
por si las piedras.
Un cuaderno de caligrafía,
Rubio,
sólo un poco más que tú,
al que hoy le hubiesen bastado dos letras.
Y los malos siempre del Vietcong.
Unos cuantos veranos en letra de imprenta,
y más tarde
las balas de verdad.
Moncloa y Parque del Oeste,
Argüelles...
terco Argüelles,
obstinado Argüelles,
puto Argüelles con su costumbre de regresar.
De vez en cuando bongos en Tribunal,
Dyc con coca,
tardes en Complutense.
Por el camino clavos, jirones y mudanzas,
las venas de la inocencia
abiertas en la bañera de un hostal.
Soy un jodido flashback en el segundo fotograma,
desubicado,
ajusticiado,
una silla eléctrica de ayer pintando un paso de cebra.
Manufacturo instantes,
reduzco los esguinces con cerveza,
bebo pezones marcados dentro de una camiseta.
¿Qué puedo hacer si dices que no eres mi casa?
¿Dónde duermo esta noche, joder?
¿Dónde coño deshago el equipaje,
si te empeñas
en que sea entre otras piernas
el siguiente repostaje?
Tengo un hueco justo al lado,
un pasaporte...
pierde de una puta vez el norte,
tropieza con mis bordillos,
llévame en los bolsillos,
prometo matarte de ruido
en la próxima sesión.
martes, 28 de julio de 2015
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