Una estría de luz
recorre el callejón,
huérfana, hasta ayer, de existencia.
Y los residentes
con sus máscaras de pared oscura
la observan.
Y el miedo se contorsiona,
y el mañana se retuerce,
y el dolor permanece hambriento
sin su cena.
Un hilo,
apenas un cabello,
irradia como el metal
en el pecho de un ejército.
¿Qué seré al despertar?
Quizá una mancha.
Quizá inerte.
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