Son curiosas
las filigranas de humo
del último cigarro de la noche.
Una contorsión gaseosa
sobre mi cuerpo desnudo,
un racimo de aire corrupto
como despedida.
El colchón es duro,
hoy.
Te he visto en fotos de nadie,
que antes fueron mías,
en el taxi,
camino a casa.
Te pienso en papel y no en carne,
te me has deshecho en recuerdo vago
para los sentidos.
¿Qué haré
cuando duermo con la elegía
de un fantasma?
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