fuimos,
cachorros de la incertidumbre,
del aula de tiza y cruz,
de la cancha,
de las jaulas.
Y yo le temo al tiempo, compañero,
y a sus decapitados,
a la bandeja,
a la plata,
al no ser todavía.
He vuelto a la ciudad
como quien caza un recuerdo.
Soy,
seré,
un veterano precoz
que se diluye en las avenidas,
que las mancha,
que persigue.
Éramos ideólogos de la huida
y cuando no hubo celda, hermano,
sólo fuimos hombres.



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