jueves, 26 de octubre de 2017

Cuando velaba

Hubo noches de recuento,
de letanía de víctimas,
de mantra del fracaso.

Se acercaban, 
con sigilo mentiroso, los almendros,
el Dyc caliente y con coca,
la leche al cazo y al fuego.

Eran noches de protesta,
de revolución caótica,
de mezcla de razas de recuerdo,

todos con su puño en alto,
descompuesta la piel, y en la muñeca
los restos de la tierra del entierro.

Sintra,
Madrid,
el miedo,

La Laguna,
los ojos,
los nudillos,

las benditas piedras de Staglieno...

Fui madrugadas de cadalso,
madrugadas de escritores muertos
y barras de mierda
en bares de mierda,
y febreros, 

también hubo febreros, 

y septiembres de patria y lluvia
a la salida del metro.

Fueron noches que dormían en la paz 
de la litrona y el cuento,

pero ya no.

Se me instaló en la boca la derrota
y yo ya no busco más

porque no encuentro.









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