sábado, 30 de marzo de 2019

Añoranza ligera

Me observan las esquinas,
putas sin cliente,
en esta calle estrecha y descomunal.

¿Qué soy?

Pródigo en madrugada,
amasijo de hombre
y desecho.
Sirve lo escuchado
para la consciencia,
mínimo plomo
en la balanza del tiempo.
Es el escarnio de la noche
el que me viste tras la vergüenza.

¿Qué soy?

Buscador de lo inconcluso,
vecino amable del agotamiento,
muestra indiscutible
del sudor.
Si tuviera amenos tu mano
para recogerme,
el minúsculo roce de tu falange
para despertar.

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