jueves, 14 de marzo de 2019

14 de marzo

Fue necesaria la huída,
la distancia,
como una ligera lluvia de pesadumbre

y la grotesca deformidad del tiempo
y el descenso al nicho de la costumbre.

Fue necesaria la infección de la derrota,
la pereza de los gatos, 
la insolencia,
el acoso febril de tu alegato,
la siesta del invierno en la consciencia.

Me hice más pequeño 
en esta celda,
más sutil el rostro en los disfraces,
los silencios ya dictaron la sentencia
en su desfile incivil, 
siempre locuaces.

Mi desnudo ya no sirve más que al frío,
necio,
sable de una vaina sin contienda.

¿Para qué ser más de lo que he sido?

¿Para qué rezar a un Cristo sin prebendas?







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