sábado, 18 de noviembre de 2017

Entrada

Como si fuera posible la pausa,
la detención,
el cierre de la puerta me tranquiliza.

Se relajan los omoplatos,
el hombro izquierdo,
el cuello,
me reciben los gatos
antes de marchar.

Estoy en el pasillo,
en el cordón,
en la vereda a la matriz
que me alimenta,
un útero de ladrillo y objetos,
la cueva cálida de mi Legión. 

Qué importa la forma,
afuera queda el tribunal
de mis enmiendas,
la amenaza del vosotros,
las tertulias a las que no pertenezco,
la pátina de los cafés de Cascorro.

Como si fuera posible la pausa,
estoy en casa,
tranquilo,
no nato, 
de nuevo.





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