domingo, 30 de junio de 2019

Recital

Con voz de tundra,
constancia rotunda,
nos aniquila el verbo.

Cómo podremos hablar,
mártires del paladar,
tras semejante exacerbo.

Poeta de voz pausada,
en la cúspide de la nada,
se arrastra entre la maleza

mirando hacia el infinito,
el rostro firme y contrito...
Madre de Dios
                        qué pereza.

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