Hace años ya que llegó enero,
con su barniz y su escarcha,
con un paso más bien lento.
Vino cargado,
muy cargado, este invierno
con ese baúl de renuncia,
de brazos que piden,
de alcohol de sexo de celos.
Hace años ya
que camino como muerto.
Y aún hay días que te sueño
y no me atrevo a mirarte,
con ese vestido amarillo,
delgada como te veo,
jirones de carne los hombros,
bien a la vista los huesos.
Vino cargado,
muy cargado en verdad, este invierno,
con su resaca en los dientes,
con ese adiós tan inmenso,
con ropa de niña terca,
de mujer que aún se está yendo.



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