Se acerca el cuadragésimo otoño,
perdura
su continuidad de saga.
Veo su rostro de pergamino.
Lo escucho.
Escucho sus pulmones
multiplicando el volumen,
el quejido del gas desechado
en su miserable respiración.
Se acerca.
Me avisó el sueño extraño
de esta noche,
me avisan las calles,
los parques,
los balcones,
los vestidos rojos
de los escaparates.
Vuelve por su diezmo,
lo sé desde hace días,
por el alimento
de su ocre existencia
y vuelve famélico.
Seré anfitrión de mi verdugo,
seré yo
de nuevo.
lunes, 10 de julio de 2017
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