lunes, 10 de julio de 2017

No existe el mediodía

Se acerca el cuadragésimo otoño,
perdura 
su continuidad de saga.

Veo su rostro de pergamino.

Lo escucho.

Escucho sus pulmones 
multiplicando el volumen,
el quejido del gas desechado
en su miserable respiración.

Se acerca.

Me avisó el sueño extraño
de esta noche,
me avisan las calles,
los parques, 
los balcones, 
los vestidos rojos 
de los escaparates.

Vuelve por su diezmo,
lo sé desde hace días,
por el alimento 
de su ocre existencia

y vuelve famélico.

Seré anfitrión de mi verdugo,

seré yo

de nuevo.






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