Vagad la noche,
criaturas abandonadas.
Descerrajadle dos tiros al dolor
y por la espalda.
Morid la noche,
criaturas muertas.
Arrancadle los dedos
a los cuerpos que se ofendan,
que no os señalen,
arrastraos,
que no os vean.
Bebed la vanidad de la derrota,
que no quepa en la garganta ni una gota
del trago de la vergüenza.
Derrocad al que niegue la penitencia
y luego arrastraos,
que no os venzan.
Cuando se pudran,
cuando perezcan con sus dientes amarillos,
cuando la mosca les devore los tobillos,
cuando perezcan,
inmóviles,
callados,
cuando no venzan,
la historia,
amigos míos,
la historia será vuestra.



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