Resucitaré al tercer día.
El primero yaceré ebrio
en una habitación de carretera,
coche y huevos aparcados en la puerta,
espero,
de la 23.
Me cubriré de barro en la bañera,
me crecerán raíces nudosas,
óseas,
desde el cuello.
Habrá un brutal atropello
de tibias rotas
para no correr.
El segundo temblaré
abstinente de existencia,
peatón de la demencia.
Tendré visiones con calaveras,
rozaré mis dientes hasta deshacerlos,
os enseñaré el hígado licuado
de las pesadillas.
Caeré de rodillas.
Seré insecto
antes que resurrecto.
Me cubrirá pelo de bestia para el invierno.
Resucitaré al tercer día,
un sucio mesías de su verdad,
infestado de tumores,
fumando tabaco seco,
recompuesto como un muñeco,
pero vivo
de entre los muertos.



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