como los ladrillos de un muro de frontera,
ignorantes del polvo que espera más acá.
Somos la Nada inconsciente de sí misma,
insolente,
alimentando cada cisma
abierto con la verdad,
palpitante,
sistólica,
orgullosa y sin forma,
reflejada en cada espejo roto,
elevando a mil la imagen de la ira.
Somos el alarde de la mediocridad orgánica,
maldiciendo su sino
a cada mierda que pisa en el camino.
Vástagos hastiados de nocturnidad y alevosía,
criminales sin tacha,
ahorcados de rutina y,
aun así,
colgando vivos,
pendulares.
Habitantes comerciales del planeta,
Narcisos insaciables,
voraces obscenos,
desayunantes de carne humana y café con huevos,
para coger impulso.
Tomadlo como un insulto.
Lo he visto.
Me he visto.



0 comentarios:
Publicar un comentario