martes, 22 de marzo de 2016

Tan venas sin heroínas

Ella escribe en peristalsis,
tiene los dedos cosidos
a bocados de emergencia,
a veces muerde,
a dentelladas de calor
y de impaciencia,
si se pierde por las calles su ambulancia
y a la noche
la consume esa arrogancia
de ciudad para invitados.

Sus renglones son el fruto
de ganarle el pulso a los dados,
de algunos sueños caducos,
de correr,
de romperle las líneas
a todas esas legiones
que avanzan tan intestinas,
tan venas sin heroínas,
jodiendo las digestiones.

Ella escribe
cuando la cama es maula,
ella os escupe un “que os den”
en el medio de la veta de la tabla
donde cortáis el pan.

Y yo,
polizón en sus arterias,
necesito masticar,
como un enfermo,
el sabor a hueso de su boca,
a diente,
a tibia,

a bañera caliente con sal,

en cuanto sangra.



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