Vuelve a llover en Madrid,
y las bocas saben
a calada recién parida de pasado mañana.
Y al regreso de Turquía,
Peri Rossi,
en cualquier café
o en un asiento plegable de vagón de tren,
me enseña
cómo se escribe la vida
saltándose cada punto y coma profundo.
Vuelve a llover en Madrid,
y camino.
Y vuelvo
a dormir en el sofá de algún amigo
si la noche,
o el cemento de las calles,
le colocan algún reproche
a los horarios,
y además,
me quedo en esta jodida ciudad,
porque ganaría cualquier concurso de camisetas mojadas,
porque cobra demasiado y casi nunca pone la cama,
porque el otoño le sienta tan bien
como quitarse el velo
a una recién casada, porque
estás.
Vuelve a llover en Madrid,
y a todas esas oficinas les gotea la nariz,
tiemblan,
cierran las ventanas,
y nos dejan,
a ti y a mí,
solitos con los libros de la calle de La Palma.
Vuelve a llover en Madrid...
coño,
ya había ganas.
Con la tecnología de Blogger.



0 comentarios:
Publicar un comentario