Y me desagua la vida
en los tercios frecuentados,
y en esos bares de siempre,
y en esas bocas de mármol.
Y me desagua la vida
y se me aligera el fardo,
que la espalda va mordida,
que el camino queda largo
y que hace falta la pausa
para matar el letargo,
que aproveché de tus mesas
para valer lo que valgo.



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