Escucho en bucle a la Portuguesa
interpretada por Las Migas.
El sonido llega hasta el reproductor,
sonámbulo,
levitante,
desde el aifon.
En la pantalla,
enmudecida,
una batalla a hostia y fuego
enfrenta humanos con especies estelares.
Veo acercarse al sillón
un puñado de muelas alienígenas
arrancadas de un sopapo
por algún duro paladín terrestre.
Acabo de terminar la antología de Peri Rossi.
Los gatos yacen
como cadáveres que respiran.
Lo saben.
Nuestra enfermedad
siempre ha sido la ceguera.
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