miércoles, 14 de diciembre de 2016

Feliz Navidad

Y mientras tanto,

en el subsuelo,

en el submundo,

las ratas recorren los pasillos.
Con restos de espumillón negro
le ponen jergón a los nidos,
mastican 
las sobras de la Nochebuena.

Y el viejo del Pez se muere de pena
que el veinticuatro le cierran el cementerio,
que no hay respeto a la cuarentena,
que nunca jamás pisó el adulterio
y que ella,
desde siempre,
desde el hambre,
desde el vientre,

ella,

dice,

ella siempre estuvo en la cena.

Y a aquel nene que llora
le falta una barriga llena
y un tesoro en la basura.

Que la madrugada es dura
para la nostalgia del pobre,
por mucho pan que a otros sobre,

y fría. 

Y la ciudad con su letanía,
va manchando los ojos de luz,
ramera del nuevo día.

Y mientras tanto,

dede el subsuelo,

desde el submundo,

la rata asoma el hocico y la pereza,
hinchada de desperdicios,
ignorante
del vacío y la tristeza,
observa sus regalos,
grita a su prole
y su prole se endereza
y muerde los cartones,
presa de alucinaciones,
atiborrada de espanto

y ciega…

Y la desvergüenza es frenesí,

como en todos

y cada uno


de los inviernos en Madrid.

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