A algunas bocas
se les derrama la soledad
como una baba transparente.
Podéis verlas sonriendo por ahí,
vocalizando en reuniones sociales,
buscando la salvación
en el sonido o el beso.
En lo casual encuentran el alivio
del que inclina un vaso vacío.
Aturdidas,
se saben errantes y yerran.
Si os encontráis a cualquiera en un bar,
no dudéis en decirle, por favor,
que la necesito.



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