Si tuviese un modo de escapar,
un cuerpo cálido
que alimentase de aire,
si la carne infinita
que propone la ciudad
entornase una brecha oscura
de cuchillo
donde refugiarse...
No tendría que arrastrar los pies
como un vagabundo del frío.
No sería mi pared un susurro,
un asesino incuestionable.



0 comentarios:
Publicar un comentario