Sé un hombre.
Entorna los ojos
ante el espejo del recibidor,
aprieta las mandíbulas
y sal.
Sé único,
protege tu inmortalidad
con los puños tensos,
suelda las grietas con metal,
frío,
que no se intuya la ruina.
Vence,
eres una bestia de sexo sólido,
una erección incombustible,
no te atrevas a dudar,
el enemigo está a tu puerta.
El enemigo.
No le muestres
tus fantasmas.



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