Entre en la sala
todo aquel que no entienda
una puta palabra de lo que escribo.
Tome asiento.
Hábleme de mí
y de su indiferencia,
de la vida ciega,
de las termitas,
de la herrumbre,
de la soldadura vulgar
de la existencia.
Tengo sed,
necesito una aguja en la vena,
una muestra,
simple,
de la liberación.



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