miércoles, 11 de marzo de 2015

El miedo a volar

El miedo a volar se pierde saltando al vacío,
sacándose las botas mordiéndose las bocas,
rozándose labios y abrigos por los pasillos de tren,
sin billete de vuelta, 
en pleno marzo,
hacia estaciones con frío.

El miedo al calor se pierde sin ropa,
se deja dormido a los pies de este colchón,
también al lado de esa copa 
desaguada con tormenta, 
triste 
cuando le robo el hielo de jugar 
a dibujarte el ombligo.

El miedo a latir se pierde latiendo conmigo,
el miedo a los mañanas se queda en las esquinas de Madrid,
en las cortinas 
cosidas con la piel de los martes
esperando en la puerta de embarque,

abandonado.

La soledad por la espalda es un recuerdo,
un mendigo un agüacero un cadáver de cuerpo entero,
cuando me invento el camino
que va de tu hombro izquierdo hacia el destino

bajándote por el costado.

El miedo a nosotros no se cura en hospitales,
sólo tiene un tratamiento...
deshacernos las agendas, 
las paredes, 
los finales 
y que accedas a la firma del suspenso

de los puntos suspensivos.
















0 comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.