sábado, 21 de marzo de 2015

Derechos

Nos hemos otorgado el derecho inalienable a desnudarnos en público. 

Somos los superhéroes del sentimiento, ¿verdad? 

Para que nos entiendan, algunas veces escribimos palabras salidas de tono, follamos en cursiva y negrita, colgamos las bragas empapadas de fluidos hormonales, mentales, o de lágrimas, en los puntos finales. 

Todo depende del momento, ¿verdad? 

Hasta nos adornamos... Cortamos la hemorragia haciendo un torniquete de guirnaldas sumergidas en alcohol. 

Incluso nos ataca la vanidad a navajazos de callejón oscuro, cuando nos halagan los restos a medio digerir que dejamos salir por la boca delante de un micro, en cualquier local que nos permita el estriptís.  

¡Incluso nos aplauden! 

A veces somos felices, 
pocas, 
y algo más aburridos.

Y yo digo... sin ofender... que no somos más verdad que las ojeras del jardinero, que se quita la escarcha de los guantes, en pleno invierno, para empezar a trabajar. 

Que comparado con sus ojos, los de ella, medio dormidos, con sus uñas a medio despintar, con sus labios a cualquier distancia de la cama... esto... esto es un jodido juego.

Y yo digo...

sin ofender...

que si alguna vez lo olvido, 

me cortéis los dedos. 


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