jueves, 20 de diciembre de 2018

Nadir

Látigo incesante,
apeadero de inquina,
cadavérico reproche.

¿Qué mal me habita?

Abro los ojos,
corro las cortinas,
salgo al balcón,
me insulta el mundo,
me abofetea 
a mano plena
de estupidez.

¿Acaso os ha murmurado hoy,
mientras amanece,
el muro inabordable de la muerte?




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