Se me atribuye un cuerpo,
vehículo de mi entidad,
títere manejado
por un piloto que contengo
pero no soy capaz,
tullido de manos,
de moverme como deseo.
Carne autómata
es la que va al trabajo,
la que cruza las calles,
la que se esconde después
en el lugar donde me encuentro.



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