Desato en tu espalda,
alguna noche,
un laberinto de esperma,
cálido como la vida amortizada.
Tras el error queda la muerte,
también la espera.
Inevitable,
la mañana.
domingo, 30 de diciembre de 2018
Y una mancha en el costado
Sucede la devastación a la despedida.
Suceden los días
como en un atrio callado.
Quedan los bares, quizá,
el estruendo de ausencia,
de palabras, de alcohol,
la peste del despojo,
la cerveza.
Quedan los bares, quizá,
previos a la pausa,
a la calma,
al caminar escaso
como de vuelta a casa.
Suceden los días
como en un atrio callado.
Quedan los bares, quizá,
el estruendo de ausencia,
de palabras, de alcohol,
la peste del despojo,
la cerveza.
Quedan los bares, quizá,
previos a la pausa,
a la calma,
al caminar escaso
como de vuelta a casa.
Mesías dolientes
Soldados de la dignidad
vinieron a salvarnos del naufragio.
Desfilaban,
tan erguidos,
con sus miembros de madera.
Sacos de pan,
dijeron.
Como insectos
parecían caminar sobre las aguas.
Sólo nos desnuda el tiempo.
Les miro, ahora, sus tripas,
las entrañas
de un ejército de odio.
de un ejército de odio.
sábado, 29 de diciembre de 2018
Del fantasma ante sus libertadores.
Exento de personalidad
como si no me correspondiese nombre,
me obstino en el tránsito entre la maleza.
Carente de dedos con los que tocar,
encapuchado,
translúcido,
recorro oculto las calles
que adornáis con vuestra orina.
No faltan las bocas, hoy,
que reclaman pulcras la limpieza,
que proclaman,
pulcras,
desde un púlpito meado.
como si no me correspondiese nombre,
me obstino en el tránsito entre la maleza.
Carente de dedos con los que tocar,
encapuchado,
translúcido,
recorro oculto las calles
que adornáis con vuestra orina.
No faltan las bocas, hoy,
que reclaman pulcras la limpieza,
que proclaman,
pulcras,
desde un púlpito meado.
domingo, 23 de diciembre de 2018
General
Si poseyera yo un ejército,
hoy,
esta noche,
una legión formada y a la espera
sobre este escritorio,
no lo alimentaría.
Me pesa ser caudillo
de mis espaldas,
me embosca lo inevitable
de la claudicación,
la entrega de llaves,
la muerte venidera
de lo experimentado.
No está bordada la tela de las banderas,
hoy,
esta noche.
Me encuentro lejos del conflicto.
Quiero dormir.
Os quedáis afuera,
te quedas afuera, tú,
que es lugar de tu reposo,
que es lugar donde descansas,
tan lejos,
allá,
tan alejada de mis balcones.
hoy,
esta noche,
una legión formada y a la espera
sobre este escritorio,
no lo alimentaría.
Me pesa ser caudillo
de mis espaldas,
me embosca lo inevitable
de la claudicación,
la entrega de llaves,
la muerte venidera
de lo experimentado.
No está bordada la tela de las banderas,
hoy,
esta noche.
Me encuentro lejos del conflicto.
Quiero dormir.
Os quedáis afuera,
te quedas afuera, tú,
que es lugar de tu reposo,
que es lugar donde descansas,
tan lejos,
allá,
tan alejada de mis balcones.
jueves, 20 de diciembre de 2018
Epílogo y una pizca, leve, de desconsuelo
Terminamos.
Asume la niebla el costo
del puñado de mañanas
que vendrán.
Imagino, allá,
tras el telón,
tu silueta miope, allá,
con un enrejado de dedos
sobre la cara.
Dejémonos caer,
terminemos
sin un mínimo testigo.
Aprovechemos la noche,
los gatos,
el silencio.
Asume la niebla el costo
del puñado de mañanas
que vendrán.
Imagino, allá,
tras el telón,
tu silueta miope, allá,
con un enrejado de dedos
sobre la cara.
Dejémonos caer,
terminemos
sin un mínimo testigo.
Aprovechemos la noche,
los gatos,
el silencio.
Nadir
Látigo incesante,
apeadero de inquina,
cadavérico reproche.
¿Qué mal me habita?
Abro los ojos,
corro las cortinas,
salgo al balcón,
me insulta el mundo,
me abofetea
a mano plena
de estupidez.
¿Acaso os ha murmurado hoy,
mientras amanece,
el muro inabordable de la muerte?
apeadero de inquina,
cadavérico reproche.
¿Qué mal me habita?
Abro los ojos,
corro las cortinas,
salgo al balcón,
me insulta el mundo,
me abofetea
a mano plena
de estupidez.
¿Acaso os ha murmurado hoy,
mientras amanece,
el muro inabordable de la muerte?
Turbamulta
La venganza
se me acomoda entre la rabia encinta.
Crecen los capilares,
se atisba un golpe,
una dentellada, quizá.
Se ha mudado el rostro del enemigo
en el rostro de cualquiera.
Sácame
de la muchedumbre,
de la turbación,
no les permitas
convertir mi lago tranquilo y triste
en capataz de la sangre.
se me acomoda entre la rabia encinta.
Crecen los capilares,
se atisba un golpe,
una dentellada, quizá.
Se ha mudado el rostro del enemigo
en el rostro de cualquiera.
Sácame
de la muchedumbre,
de la turbación,
no les permitas
convertir mi lago tranquilo y triste
en capataz de la sangre.
jueves, 13 de diciembre de 2018
Pro reo
Existe un Luis minúsculo,
apreciable apenas,
mucho menor
que una libra de carne.
Está aquí,
sentado en su butaca,
inmerso en este cuerpo,
peón de la apariencia,
expectante
ante vuestros actos.
Nada tiene que ver
el individuo que se muestra
con el ausente,
mínimo Luis de relicario,
cuaderna de galera oculta
por la presencia de los remos.
Es eso lo que se enseña,
el instrumento inerte,
la calavera
movida sólo con el pretexto
de navegar.
apreciable apenas,
mucho menor
que una libra de carne.
Está aquí,
sentado en su butaca,
inmerso en este cuerpo,
peón de la apariencia,
expectante
ante vuestros actos.
Nada tiene que ver
el individuo que se muestra
con el ausente,
mínimo Luis de relicario,
cuaderna de galera oculta
por la presencia de los remos.
Es eso lo que se enseña,
el instrumento inerte,
la calavera
movida sólo con el pretexto
de navegar.
Criatura
Se me atribuye un cuerpo,
vehículo de mi entidad,
títere manejado
por un piloto que contengo
pero no soy capaz,
tullido de manos,
de moverme como deseo.
Carne autómata
es la que va al trabajo,
la que cruza las calles,
la que se esconde después
en el lugar donde me encuentro.
vehículo de mi entidad,
títere manejado
por un piloto que contengo
pero no soy capaz,
tullido de manos,
de moverme como deseo.
Carne autómata
es la que va al trabajo,
la que cruza las calles,
la que se esconde después
en el lugar donde me encuentro.
Bofetada
Imaginaba de crío
un porvenir brillante,
una tarde de nubes limpias.
Esta ciudad me niega,
habitante bastardo,
venido,
prescindible,
sentado
a esperar.
un porvenir brillante,
una tarde de nubes limpias.
Esta ciudad me niega,
habitante bastardo,
venido,
prescindible,
sentado
a esperar.
Retórica
Si no es más
que la piel ausente la que me viste,
dermis transparente,
ventana
de un puñado de estaciones,
¿por qué soy yo
inaudible?
que la piel ausente la que me viste,
dermis transparente,
ventana
de un puñado de estaciones,
¿por qué soy yo
inaudible?
Sismo
Recluso boquiabierto
de soledad secular.
¿Cuál es el motivo del rezo
en el hombre que se pliega?
Vivo en una casa estrecha,
cocino la mudez
más allá de las letras,
las escritas,
las trazadas,
inservible maquinaria
en la tarea del ser,
remedio inmediato y tosco
para eso de la sed.
Soy criado del temblor,
de su brazo firme,
de sus huesos firmes,
de su cuerpo cambiante,
eterno,
inabarcable a ratos
para mí.
de soledad secular.
¿Cuál es el motivo del rezo
en el hombre que se pliega?
Vivo en una casa estrecha,
cocino la mudez
más allá de las letras,
las escritas,
las trazadas,
inservible maquinaria
en la tarea del ser,
remedio inmediato y tosco
para eso de la sed.
Soy criado del temblor,
de su brazo firme,
de sus huesos firmes,
de su cuerpo cambiante,
eterno,
inabarcable a ratos
para mí.
Pretencioso estado de ausencia
Cubierto por el éxtasis de la nada
observo la pantalla del televisor.
Es la hora de las arañas,
del desmembramiento que propicia la memoria,
tan locuaz,
tan inapetente del ahora
como del alimento frío.
Recurren los transeúntes al susurro
cuando no quieren ser vistos,
arrastran los pies
en un movimiento letárgico
y así pasan los días,
la medianoche,
en un éxtasis de la nada
frente al televisor.
observo la pantalla del televisor.
Es la hora de las arañas,
del desmembramiento que propicia la memoria,
tan locuaz,
tan inapetente del ahora
como del alimento frío.
Recurren los transeúntes al susurro
cuando no quieren ser vistos,
arrastran los pies
en un movimiento letárgico
y así pasan los días,
la medianoche,
en un éxtasis de la nada
frente al televisor.
domingo, 2 de diciembre de 2018
Nocturnidad
Oscuras son las noches de derrota,
la matriz del desaire y la deshora,
el charco inoportuno y cabezota
que me inunda los pies, que los demora.
Oscura la saliva que pervierte
regando las palabras de tu boca,
escaparate ruin, materia inerte,
un vértigo cabal, es lo que toca.
Si calzara tacón la despedida,
tendría un par de vinos en la alcoba
pero llegó en silencio y mal venida,
minúscula, cerril, paso de loba,
distinto de la sangre y homicida,
distinto del estruendo del que roba.
la matriz del desaire y la deshora,
el charco inoportuno y cabezota
que me inunda los pies, que los demora.
Oscura la saliva que pervierte
regando las palabras de tu boca,
escaparate ruin, materia inerte,
un vértigo cabal, es lo que toca.
Si calzara tacón la despedida,
tendría un par de vinos en la alcoba
pero llegó en silencio y mal venida,
minúscula, cerril, paso de loba,
distinto de la sangre y homicida,
distinto del estruendo del que roba.
Con la tecnología de Blogger.


