De niño
moría por una figura de Luke Skywalker.
El destino me tenía reservado
un C3PO.
Un seis de enero
me desperté esperando a He-Man
y, cuando destrocé el papel,
me encontré a un tal Man at Arms,
musculado y verde.
Hace más de veinticinco años,
en el bolsillo trescientas pelas,
salí de casa de mi abuela
a comprarme un Último Guerrero.
Sólo les quedaban cinco
Koko B. Wear.
Quizá
todos esos muñecos de resina
me marcaron el camino,
ahora,
cuando vuelvo a ponerme El Padrino
o sufro el acaparo existencial
de algún que otro cultureta y mezquino,
yo,
y no lo toméis por humildad,
yo prefiero ser
Robert Duval.



0 comentarios:
Publicar un comentario