martes, 1 de marzo de 2016

Nacer en el setenta y siete

De niño
moría por una figura de Luke Skywalker.
El destino me tenía reservado
un C3PO.

Un seis de enero
me desperté esperando a He-Man
y, cuando destrocé el papel,
me encontré a un tal Man at Arms,
musculado y verde.

Hace más de veinticinco años,
en el bolsillo trescientas pelas,
salí de casa de mi abuela
a comprarme un Último Guerrero.
Sólo les quedaban cinco 
Koko B. Wear.

Quizá
todos esos muñecos de resina
me marcaron el camino,
ahora,
cuando vuelvo a ponerme El Padrino
o sufro el acaparo existencial
de algún que otro cultureta y mezquino,
yo, 
y no lo toméis por humildad,

yo prefiero ser 

Robert Duval.





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