La querida letra
agoniza,
aquejada de
simpleza y de malaria sentimental,
convertida cada
tripa,
impostora,
en mil veces
compartida longaniza
de red social,
en agencia
tributaria
con recaudación
diaria
de lunas lunares
memeces,
de mil toneladas
de heces
y engreídos desechos
mentales.
Vaya mierda de
pedestales
los que pisáis.
Vaya tormenta de
egos
trashumantes de
los micros,
endogámicos
pasiegos
que, en busca de
felatrices,
escupen a esa verdad,
cruzada de cicatrices,
sin un resto de
vergüenza.
La estupidez
hecha tormenta
os convirtió
anoche
en Cenicienta.
Ahora
la letra entera agoniza
entre matojos,
pero os prevengo,
queridos,
pronto,
muy pronto
volveréis a
vuestros nidos,
exangües,
extintos…
y ella,
ebria de
violencia y vino tinto,
brindará conmigo por
vuestros gusanos,
por la pegada de
esquelas
en vuestra infame,
insoportable,
cartelera.



0 comentarios:
Publicar un comentario