Puedes escribir lo que te apetezca,
disimular,
curvar palabras en espiral partiendo del ventrículo derecho.
Puedes inventar adjetivos,
pintar metáforas dignas del pasillo del baño de un museo,
puedes fingir que no te importa más que la jodida cerveza
o ponerte los auriculares camino del trabajo para mantener la distancia.
Cantar en la ducha en voz baja,
arroparte,
leer,
masturbarte pensando en otra
y después
no quedarte dormido.
Conducir durante horas,
perderte en acantilados perdidos, partir leña,
encender la tele,
cambiar las sábanas,
besar...
Follar.
Puedes.
Eso es el vacío.



0 comentarios:
Publicar un comentario