sábado, 18 de octubre de 2014

Ari(a)d(na)

Ella es así, 
cuando se quitaba las sandalias para correr sobre la hierba en verano, 
se le iban cayendo adjetivos de entre los dedos de los pies.

Yo los recogía en plano fijo agarrado a sus tobillos,
sin papel, 
y me preguntaba qué extraño giro del planeta
la había hecho caer sobre mis miedos
y mis mierdas.

Le contaba las pestañas sin que se diera cuenta
cuando no podía dormir y leía mis poemas de madrugada,

y algunas tardes,
si la soledad se le despertaba yo era su colchón para disimular,

y nos cagábamos en el PP
y en la Aguirre
y nos pasábamos de rojos pero sin sangre
y a mí me daba miedo el fracaso
y la oscuridad

y a ella la locura

y los paraguas.

Os podría dibujar de memoria sus caderas, desenterrar un mapa 
de todos los laberintos en los que deshilaba sus vestidos

para hacerme salir.

Supongo que se olvidó de jugarse la boca
sobre la mesa de mi jardín, o beberme a sorbos de Negrita.

Ella 
es así,

el mejor poemario que me he corrido,

el mejor polvo que nunca podré escribir,

mi falta de huevos... y de ortografía.







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